"FUI ADICTO AL ALCOHOL Y A LA COCAÍNA" CONFESÓ GASTÓN PAULS A LA ROLLING STONE


En una reveladora entrevista en “Rolling Stone”, Gastón Pauls disparó confesiones varias, algunas de ellas tienen que ver con su faceta de empresario de la producción televisiva y su adicción a la droga. El responsable de “Todos contra Juan” no sólo dice que Juan Perugia es el personaje más serio que hizo en su vida, sino que además relata lo que le costó materializar un proyecto que lo tuvo convencido desde el comienzo: perdió un millón de pesos.

...“En la primera temporada perdí un millón de pesos. Pero descubrí que a la serie le iba muy bien en Internet, y el DVD anduvo más que bien. La primera temporada de Todos contra Juan empezó en 7,7 pero después bajó a 2. Terminó en un promedio de 4,2. Pero evidentemente hay algo que no es medible con esos parámetros, y es lo que pasaba en la calle, con el boca a boca"...

La gente se copó con el programa. Lo veían en YouTube, se metían a nuestro Facebook a preguntarnos si volvíamos. Hoy, un capítulo cuesta 250 mil pesos. Pensá que a mí me dan el 20 por ciento del programa, y me dicen: "El resto pagátelo vendiendo publicidad".

"Y es una ecuación perversa. Decís: "¿Qué hago? ¿Vuelvo a perder?". Lamentablemente, el medio te dicta que para poder hacerlo, no ya para ganar plata, para poder hacerlo solamente, tenés que meter publicidad”, dijo Pauls. Gastón recordó sus comienzos. Una mañana de 1993, se despertó en la casa de su padre con un mensaje en el contestador automático: "Gastón Pauls, no se te ocurra volver a pisar Canal 13. Vos acá sos persona no grata".

Se trataba de la productora Patricia Veber. Horas antes, el actor había dejado plantada a Gloria Carrá. Veber intentaba que él fuese la dupla de la actriz en lo que luego sería “Aprender a volar”. “Sos vos. Yo voy a hacer que venga Gloria Carrá de Paso del Rey y hacemos la prueba de cámara. Pero sos vos, sos vos”, le dijo la productora en el casting. Pero él nunca fue a la cita. "La dejé plantada. Me quería matar." Meses después, la típica historia: su amiga Mariana Fabbiani le pidió que la acompañara a un casting en el 13. Estaba acompañando a Mariana en la cola para el casting de "Montaña rusa" (1994/1996), cuando se volvió a topar con Veber. "¿Qué haces vos acá?" Pauls le explicó. "Bueno, pero cuando ella entre, vos te vas, eh", le dijo Veber y se fue. Pero, cuando vino el productor y preguntó si pasaban los dos, Mariana se apuró a contestar que sí. "Te juro que yo no iba a entrar, fue culpa de Mariana que yo hiciera el casting", dijo él. Y así fue como Gastón Pauls comenzó su carrera.

Y recuerda quien fue la persona que lo inspiró: Mirta Busnelli, la tercera esposa de su padre ("mi viejo era un reincidente: dejó a todas las mujeres con las que estuvo"). "La veía a Mirta estudiar los libretos. La veía laburar, anotar en papeles, llorar desbordada de emoción agarrando un guión en medio del living. Y después veía cómo todo eso que ella había hecho en casa aparecía arriba de un escenario. Así me empezó a enamorar la actuación, de verla a Mirta", recapitula Pauls, y se detiene en un silencio. "En gran parte, yo soy actor por ella."

Luego de “Montaña rusa”, el éxito y con eso los desordenes. Fue a fines de los años 90. "En esa época no pensaba, y me subestimé. Me boicoteé yo solo. Me tomaba un par de pases, calmaba la angustia y pateaba mis asuntos para adelante. Tomaba cocaína principalmente; y también mucho alcohol. La recuerdo como una etapa muy oscura, de mucha angustia. Estaba perdido. Pero a la vez fue una etapa de mucha búsqueda. Lo dice Jesús, man: «Sólo aquel que se pierde luego se encuentra». Llegó un momento en que me perdí. Me costó mucho tiempo recuperarme. Y lo sigo haciendo, eh.

La recuperación es sólo por hoy, ésa es una frase del tratamiento. No me interné en una clínica, pero hubo mucha gente que me acompañó, que me ayudó. Y empecé a ir a una mujer, a una ayudante terapéutica, a charlar. Y me sirvió, me sirve.

Los adictos sabemos que la cocaína es una enfermedad para la que no hay cura, hay tratamiento, nada más. Y no me avergüenzo de decir que soy un adicto, sobre todo en un mundo tan enfermo y tan adicto a todo como es éste. Soy uno más. Yo podría decirte el nombre de un conductor que hoy está en pantalla que a mí me vendió cocaína cuando tenía 17 años, pero elijo no hacerlo mientras veo cómo se llena la boca hablando en contra de la droga. Este medio es muy careta”, comentó. “No voy a hablar de dosis. Te puedo decir que para un adicto como yo, una no es suficiente y muchas no son demasiado.

Esa es otra frase que aprendí en la recuperación. Había tipos que tomaban 40 gramos en un día, 30 gramos... Yo no llegué nunca a ese número, pero en un momento fue suficiente. Pedí ayuda. Pedí ayuda a la gente, pedí ayuda a Dios. Yo no creía, pero empecé a creer. Pedí, pedí [junta las manos]: "Loco, que la energía superior que gobierna todo este universo me ayude a salir de esto, porque yo solo no puedo".