

Finalmente y como lo había adelantado TODA LA TV, Mariana Brisky será quién ocupe el lugar que dejo vacante Maju Lozano para la temporada 2009 del ciclo humorístico de América.
Este año, “Rsm” tendrá nuevamente la participación de Humberto Tortonese y siempre con la conducción de Mariana Fabbiani.
Recordemos que el lugar que hasta el año pasado ocupaba la conductora de “Ran 15” estaba en disputa por varias actrices cómicas, pero finalmente la producción opto por la talentosisima Mariana, por su histrionismo y creatividad.
Una muy buena opción para un ciclo que en su 5ta temporada vendrá con varios cambios en su formato, entre ellos, un juego de preguntas y respuestas con famosos.
A continuación, TODA LA TV les muestra una entrevista, que María Laura Santillan les hacia Maju y a Mariana, años atrás, en donde las actrices ya expresaban su admiración mutua.
¿Desde cuándo se conocen?
Mariana: La conocí el año pasado en el living de Susana. Ella es de las que me gusta como huele, me gusta lo que dice, lo que piensa, los personajes que hace de humor. Me preguntaban si era yo la que trabajaba en La bestia pop, con Bonadeo, y yo decía que no. Tengo un cholulismo admiratorio. Es difícil conectarte con pares con los que sientas eso.
Maju: Me pasaba lo mismo con Mariana. Cuando vine a vivir a Buenos Aires, unos compañeros de teatro me dijeron: "Vos tenés que ir a ver el espectáculo de Mariana con las Barbies". Fue lo primero que ví. Salí flasheada. Yo venía de Paraná, de un teatro re-contra clásico. Cuando hacía el personaje de Casquito Flojo con Bonadeo nunca dijimos mi nombre y la gente mandaba mails preguntando si era Mariana Briski.
Aunque no se conozcan, tocan la misma cuerda: la del humor, del desprejuicio, decir lo que no dicen otros, ser un poco más zarpadas.
Mariana: Tenemos una mirada desde el lenguaje del humor parecido. Maju puede hablar de temas que tal vez no sean cómicos, pero que están invadidos de humor.
Maju: Cuando la escucho con la Negra Vernaci hablar o reír, enseguida me uno al chiste.
Esto desmitifica el tema de la competencia entre mujeres, ¿no? ¡El estereotipo de que competimos y somos criticonas!
Mariana: El estereotipo, el tipo en estéreo (risas). ¡Es un tipo!Maju: Lo bueno de encontrarte con alguien que vaya para el mismo lugar que vos, es que te potencia. No te va al sacar el lugar. Es como encontrar con quién jugar, como cuando éramos chicos. Como cuando alguien quería jugar a lo mismo que vos, era buenísimo.
Mariana: Está bueno tener pares.
Hay otro estereotipo: los que juegan de graciosos y en realidad son amargos.
Mariana: Yo soy amena. Esto no implica que no tenga momentos críticos y depresivos. Tengo mi timidez, pero aprendí a relajarme.Maju: Igual (risas).
Mariana: ¡Ay! Déjate de joder.
Maju: No tímida de amarga, sino que suelo tantear los lugares. Mucha gente me sobrepasa. No tengo la obligación de ser la alegría de la fiesta, déjame de hinchar.
Mariana: Uno en el contexto familiar es la actriz de la casa. Pero cuando vas madurando, te das cuenta que ese lugar, si no es ameno con uno, no sirve.
Maju: Antes me sentía en la obligación ser graciosa. Estaba las 24 horas buscando laburo. Uno nunca sabe quién está en un cumpleaños. Tenía la fantasía de que un día aparecía un Pancho Dotto de la televisión y me contrataba (risas).
¿Tienen límites, hay temas con los que no se meten?
Mariana: Una cosa es el humor en la tele, otra en la radio o en el teatro. Creo que el contexto condiciona. Y hay temas en los que todavía no tengo el distanciamiento necesario para ponerlo en un contexto cómico, pero si los veo en otros actores, me parece genial.
¿Por ejemplo?
Mariana: Los desaparecidos, las enfermedades, las muertes, las catástrofes mundiales...Maju: Cuando me ví por primer vez en tele tenía una cara de galleta que nunca me había imaginado. Y empecé a joder con el cuerpo. El humor siempre fue desde el cuerpo y mi gran tema en terapia era: "¿si yo un día adelgazo un poco, de qué me voy al reír?" Tenía miedo de que se me terminaran los temas. Cuando no me ría más del culo, ¿qué hago? Voy a empezar a llorar, que es lo que tendría que hacer. El límite está en percibir que al otro puede no causarle gracia. Yo puedo cargar a una amiga porque tiene el culo grande, pero hay gente a la que le re-duele.
Porque es un gran tema, valga la redundancia (risas).
Mariana: Yo me río de mí misma. Pero me acuerdo cuando hacía café-concert y alguien estaba en silla de ruedas yo le decía: "Che, dejate de joder, parate y aplaudime" (risas). La realidad es el límite, la cara con la que te miran. Uno puede hacer un mal chiste, pero hay que tener una buena intención.
Maju: No exponer al otro cuando el otro no quiere. Primero me expongo yo y me pego para que el otro relaje y disfrutemos. Cuando el otro es rehén de tu propia risa, no me gusta.
¿Cuáles son sus verdaderas amigas?
Mariana: Mi amiga del alma es mi hermana. Laburamos juntas. Tengo una amiga de la infancia. Y en el ambiente tengo amigas-compañeras de laburo. Mi marido me carga, me dice que depende de la tira que esté haciendo, los amigos que van a mi cumpleaños.
Maju: Yo tengo dos muy buenas amigas, pero no viven acá, son compañeras desde el jardín. Y una de Buenos Aires. Ahora labura conmigo, es quien me viste porque es diseñadora. No soy de la amiga diaria, me gusta tener amigas que sé que pueden pasar dos meses y que cuando nos vemos no hay nada que explicar.
¿El día a día no es importante?
Maju: ¡Yo trabajo con mi mejor amiga! Soy inconstante, pero estoy: me llamás a las cuatro de la mañana porque querés ir a tomar un café y voy. Con mi hermana también hablo. Cuando una es hija de padres separados, con tu hermana creás otro vínculo. No querés que te dejen (risas).
¿Vos también?
Mariana: Sí, soy hija de padres separados, soy la del medio. Y soy judía (risas). Mi hermana fue y es mi productora. Salgo a caminar con ella, nadamos juntas, nos hablamos 6 o 7 veces en el día.Hasta llegar a un lugar de reconocimiento, ¿tuvieron que hacer algo que no les gustó hacer?
Mariana: Vine a vivir a Buenos Aires desde Córdoba para estudiar actuación, dudaba hasta de lo que me iba a poner, pero actuar era lo que más quería. Nunca pasé por lugares que no quería pasar.
Maju: Todo olvidable. De chica quería ser Liza Minelli, era una estúpida (risas). Cuando descubrí el teatro supe que quería ser actriz; pero cuando llegué acá, todo fue muy complicado, no entendía, todavía voy con la guía de calles en el bolso. En su momento (soy bastante creyente) tenía charlas con Dios. Los diálogos eran: "¿Por qué no me das bola si es algo que yo deseo?". Muchos años dormí con un rosario hasta que un novio me dijo que se lo clavaba todas las noches (risas). Tuve mil trabajos, como cuidar a una viejita, por ejemplo. Con los años entendí que las cosas llegaban cuando estaba relajada para disfrutarlas. Los castings me parecían una gran injusticia porque siempre quedaba la más linda (risas). Me enfermaba todo el tiempo porque no quería ir al trabajo, no me gustaba lo que hacía.
Mariana: A veces uno se va distanciando del deseo y eso en algún lugar es un burbujeo en el cuerpo. He laburado de actriz y a la vez cuidaba niños, trabajaba para chicos discapacitados, cuidaba gerontes. A veces uno se olvida del deseo y se enferma.
¿Lo asociaste con tu enfermedad? (N. de R.: Superó un cáncer hace tres años).
Mariana: Sí, en mi caso se pudo haber juntado con una situación personal de mucho estrés y de mucho trabajo. No hay que relacionar la enfermedad con una sola línea, tengo antecedentes genéticos y también uno, a veces, se siente muy omnipotente y cree que estas cosas no le van a pasar y parte de la vida es que pasen estas cosas. El humor en eso es muy liberador, porque es adictivo. Cuando haces humor te pones un pantalón que te queda bien y no te lo sacas más. El humor es revolucionario, es subversivo como dice mi tío Norman Briski. Y mantiene latente el deseo. Con el humor no te podes hacer el pelotudo.¿Habías perdido el humor y el deseo?
Mariana: Viéndolo a la distancia, tengo un niño hermoso, una persona que me acompaña y amo, que es mi marido, mi hermana, mi laburo, el reconocimiento. Pero si vos no lo registras y no te alimentas de eso, todo pasa a ser como ir a un supermercado chino a comprar una leche. En ese momento de mi vida me daba exactamente lo mismo que me dijeran: "Qué bien que estuviste en la novela o tenés estrías". Todo para mí pasaba por el mismo nivel.Seguir el deseo también implica muchas veces riesgos...
Maju: Lo que pasa es que la no satisfacción del deseo tiene un precio demasiado alto. De algún modo se te va cobrando a través del tiempo. Uno tiene lo que yo llamo privilegios: saber para qué uno vino al mundo. Saber es una gran ventaja, pero a la vez es una gran desventaja porque no te podes hacer la boluda nunca más. Mi felicidad pasa por ahí. Si no, en algún lugar el cuerpo se lo cobra. Porque es tanta la frustración del alma que pasa a lo físico.
¿Qué es lo peor para una mujer: los kilos de más, las arrugas, la celulitis, la panza, la cola, no tener lolas?
Mariana: (risas). Para mí, no tener gomas.
Maju: Para mí, la panza.
Mariana: Tengo todo eso: tengo culo, tengo panza, tengo arrugas, tengo celulitis.
Maju: Estrías.
Mariana: No es que no me importa. Soy de mirarme y pienso que no me dan bola porque debo tener culo grande, pero no es algo que no me permita conectarme con el deseo. Yo puedo divertirme, sufrir, hago cosas para estar mejor, no se notan pero las hago (risas).
Maju: He aprendido a divertirme de eso, ahora a los 92 (risas). De adolescente era muy traumadita, tenía muchos complejos. Con los años aprendí que está buenísimo todo lo que hay: las estrías, la celulitis que está viniendo y la estoy viendo, está a unas cuadras.Me olvidé de la flaccidez.
Maju: Es terrible.
Mariana: Uno puede ser muy creativo con eso. La luz tenue. Hay recursos. Ciertas posiciones que te amplían el espectro y no te lo aplastan (risas).
Maju: Cada uno tiene un rollo con su cuerpo. Yo, de pendeja, tenía una fantasía: pensaba que un día me iba a despertar e iba a tener buen cuerpo, pero no hacía nada.
Mariana: Mi marido me dice: "¿De qué te quejas ahora? Fíjate en las fotos de cómo eras antes y te quejabas". (Risas). "Eras divina. Ahora te estás quejando y dentro del diez años te vas a ver bien en las fotos".